El mensaje que nos han dejado los antepasados de Asturias, de hace treinta mil años es: Yo soy la vida en referencia a la mujer y al resto de formas femeninas de la naturaleza.
En Asturias encontramos también otro mensaje que también podemos tomar como: La gran verdad a la que llegaron los pensadores de aquella época en el mensaje conocido como Camerín de las Vulvas de la Cueva de Tito Bustillo, descubierta en 1968, con inscripciones datadas de hace 30.000 años.
Para leer el mensaje hemos de eliminar nuestros prejuicios a los antiguos y dejar de pensar en los antepasados, los que dejaron las marcas, como “primitivos y salvajes”.
Las pinturas, gráficos o inscripciones en las cuevas, por todo el mundo y datadas entre diez mil y treinta mil años, representan figuras de animales y de vulvas, y ya se las ha catalogado como inscripciones de signo religioso, dedicado a La Madre, La Madre Tierra.
Por la morfología de algunas cuevas, se las asocia al útero de La Madre Tierra, de donde proceden todos los animales y plantas. Surge la idea de buscar en la profundidad de las cuevas el contacto con La Madre.
Entrar en las cuevas, en las profundidades, no estaba en las posibilidades de cualquiera, para entrar, permanecer y luego salir era necesario disponer de conocimientos y tecnología que solo los más formados, la élite de los chamanes.
Mejor que chamanes o druidas, como se les llamaría después, los vamos a catalogar como lo que posiblemente eran: “sanadores” -lo que ahora serían los médicos, algo de sacerdotes y de científicos. Para sanadores, que eran tanto hombres como mujeres, -dependía de las facultades que mostraban de niños - serían seleccionados y adiestrados por los mejores curanderos, buscando la mejor selección de las personas destinadas a velar por la salud y la supervivencia de la tribu. Habrían de curar a los enfermos de la tribu enfermos, heridos, etc.  Y todo lo relativo al bienestar de la comunidad tanto de personas, de animales y plantas, sobre manera el conocimiento y almacenaje de plantas medicinales.
Yo pienso en las personas que hicieron los grabados del “Camerín de las vulvas” con potencial intelectual muy superior al mío, tanto por los conocimientos de la naturaleza como por poder mantenerse, durante horas e incluso días, en lo profundo de la cueva sin las ventajas que nos proporciona la tecnología actual -intuyo que serían días de retiro y recogimiento en lo que para ese antepasado sería el Sancta Sanctórum, buscando la presencia de La Madre-

Los antepasados que llevaron a cabo las inscripciones, posiblemente femeninos, y perteneciente a la élite de las curanderas, tenían un conocimiento de la naturaleza muy superior al que tenemos actualmente, dominando el fuego y las llamas sin humo, por lo que su estancia en las profundidades les permitió estar días en sosiego y meditación.
Con esas facultades de persona ilustre y muy formada, nos dejó constancia de su gran verdad, en una escritura que personas que las miraran con humildad, las entendería.
Las inscripciones no hemos de verlas como dibujos, sino como letras que transmiten conceptos individuales y conceptos en conjunto, donde las vulvas no tienen ningún significado sexual. Las inscripciones que yo observo son:
  • Varias vulvas haciendo referencia a la feminidad de la naturaleza, las vulvas son las únicas entidades que crean vida.
  • Una de las vulvas tiene trazos de un perfil de mujer, indicando que, de los humanos, la mujer es la que puede crear vida.
  • Hay otros trazos o puntos para indicar semillas, como otra parte de la naturaleza creadora de vida.
Gráficos muy simples, muy sencillos, en las entrañas de la Tierra, en un lugar estéril, para indicarnos un mensaje que podemos interpretar:
Si lo que aquí se representa, la feminidad de la naturaleza desapareciera, todo lo que existe puede desarrollarse, crecer y envejecer, al final morir y desaparecer.
En la naturaleza todo se desarrolla, envejece y muere, solo las vulvas, semillas y huevos crean vida.
Lo escrito es SOMOS LA VIDA.

El culto a La Madre

El culto a La Madre, dentro de las cuevas, solo era posible a la élite de las curanderas, por lo que el pueblo llano habrían de buscar otros santuarios más asequibles, lugares donde contactar y venerar a La Madre Tierra, La Madre, así existen multitud de santuarios donde hacer ofrendas y peticiones a La Madre.
Pedían la fertilidad, de las personas, animales y plantas. Pedían la salud para las personas animales y plantas, tenían como  costumbre -todavía practicada hasta hace poco- llevar al enfermo, persona o animal a su presencia, daban ofrendas de un objeto tallado con la forma del miembro enfermo.
La figura representativa de La Madre, se la interpreta solamente como una mujer gorda, cuando en realidad solo representa la feminidad de la naturaleza y su poder creador, donde no tiene importancia la estética, solo es importante el poder de La Madre para generar vida
Santuarios y culto a La Madre se encuentran vestigios en todo el mundo y en Europa hay variedad de estatuillas de milenios, desde al menos treinta y dos mil años. Los vestigios importantes son los pertenecientes al norte de Europa.

Culto a: un ser divino, a la muerte, a la resurrección, a la vida eterna y a la muerte

En el sur, climas más templados, se desarrolló otro tipo de pensamiento:
  • Existe un solo ser divino, creador de todo.
  • Culto a la muerte y resurrección -su dios muere y nace cada día-
  • Búsqueda de la vida eterna.
Hace cuatro o cinco mil años, los faraones potenciaron estas creencias, construyeron pirámides eternas, su dios moría y renacía todos los días, los cuerpos se embalsamaban y preparaban para la vida eterna.
Creencias opuestas a las de La Madre Tierra, donde todo lo que existe se desarrolla, crece envejece, muere y desaparece.
Asturias fue invadida por estas culturas del sur, los romanos, hace dos mil años. Los invasores tratan a los invadidos de “salvajes y paganos” castigando las viejas costumbres.
Sin embargo, la cultura de La Madre, arraigadas desde milenios, logra metamorfosearse y consigue mantener los santuarios, transformándose en “Santuarios de La Madre de Dios”, donde todavía se pide por la fertilidad, la salud y se hacen ofrendas del tipo a las de nuestros ancestros.

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